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Cadenas de cuidados en la sombra en la sociedad civil

© İhtimam Derneği, Gizem Kendik Önduygu

Los desastres, las crisis de los cuidados y la profundización de las desigualdades demuestran con claridad que los cuidados no son un asunto meramente privado, sino una infraestructura fundamental que sostiene la vida social. Los enfoques feministas ponen al descubierto las cargas invisibles de los cuidados, especialmente en los desastres; sin embargo, estas intervenciones a menudo no discuten sus propios “costos de cuidados”. Muchos esfuerzos realizados en nombre de la justicia de los cuidados dependen de que las personas que trabajan sobre el terreno —en su mayoría mujeres— suspendan sus propias redes de cuidados y lleven al límite sus capacidades físicas y emocionales. Así, los cuidados no desaparecen; simplemente se vuelven invisibles y se transfieren a otros cuerpos. Inspirándome en el concepto de cadenas globales de cuidados, llamo a esto la Cadena de Cuidados en la Sombra.

1. Cadenas globales de cuidados: ¿cómo se desplazan los cuidados?

El concepto de “cadenas globales de cuidados” describe cómo los cuidados se sostienen al transferirse de un lugar a otro. Este concepto fue desarrollado principalmente por Arlie Russell Hochschild y Rhacel Salazar Parreñas desde la perspectiva de la migración y el trabajo de cuidados. La idea central es sencilla: cuando la carga de cuidados de una persona disminuye, esa carga suele trasladarse a la vida de otra persona. Los cuidados no se desvanecen.

El ejemplo clásico suele contarse así: una mujer filipina trabaja en Estados Unidos para cuidar a la hija o al hijo, o a un familiar mayor, de una familia. Deja a su propia hija o hijo en Filipinas, a menudo al cuidado de otra mujer que realiza un trabajo de cuidados peor pagado o no remunerado. Esa mujer, a su vez, delega sus propias responsabilidades de cuidados en una pariente o en una mujer más joven. Así, los cuidados no se “resuelven” en un solo lugar; se convierten en una cadena alargada que pasa de mano en mano entre países y entre mujeres. Los cuidados se vuelven invisibles, pero también se distribuyen de manera desigual entre las mujeres.

La verdadera importancia de este concepto reside en esto: quién puede brindar cuidados y quién puede transferir “la carga” de los cuidados lo determinan las relaciones de poder. Este marco nos permite ver cómo los cuidados circulan no solo entre hogares, sino también dentro de los proyectos, las instituciones y las intervenciones. Para entender lo que ocurre en los desastres y en la sociedad civil hay que partir de este punto.

2. Cadenas de cuidados en la sombra en el ámbito civil

En los desastres, los enfoques feministas cumplen un papel vital para hacer visible sobre los hombros de quién recaen la responsabilidad y el trabajo de cuidados. Gracias a estas perspectivas, el aumento del trabajo doméstico de las mujeres, sus responsabilidades de cuidados y sus necesidades de seguridad y de salud tras un desastre pasan a formar parte de la conversación. Sin embargo, justo en este punto surge otro punto ciego: las condiciones de cuidados de quienes realizan este trabajo sobre el terreno.

Las activistas feministas y las personas que trabajan en la sociedad civil en zonas de desastre a menudo suspenden sus propias redes de cuidados para “reducir las responsabilidades de cuidados de otras personas”. Niñas y niños, personas mayores y mascotas que se quedan en casa; necesidades de salud postergadas; y la desatención de la menstruación, el duelo y el agotamiento forman parte de este proceso. Estos sacrificios suelen verse como decisiones individuales, pero en realidad se esperan de forma estructural. Los diseños de los proyectos, los presupuestos y los calendarios no dejan lugar para estos costos de cuidados.

En consecuencia, se establece una cadena de cuidados en la sombra. Mientras se alivian las responsabilidades de cuidados de una mujer en la zona de desastre, ese trabajo se traslada a la vida de otra mujer que trabaja sobre el terreno. Los cuidados siguen circulando entre mujeres; solo cambian de dirección. Mientras esta transferencia no se nombre, el reclamo de justicia de los cuidados se debilita. Así como en el ámbito de los cuidados se espera ‘sacrificio’ de las madres, de las personas que trabajan en el ámbito humanitario se espera un ‘sacrificio’ individual.

Esta invisibilidad tiene otras consecuencias sobre el terreno. La figura de la persona trabajadora humanitaria se “heroíza” cada vez más: fuerte, resiliente, incansable y capaz de soportar cualquier condición. Este relato presenta la necesidad de cuidados como una debilidad. Poner límites, descansar y pedir apoyo pierden legitimidad. Como resultado, el ámbito humanitario se “masculiniza” y las relaciones de poder se endurecen. No es casualidad que en estos entornos surjan con más facilidad las vulneraciones de límites y los casos de acoso.

Es precisamente aquí donde entra en juego la cadena de cuidados en la sombra. Cuando no se habla de los cuidados, cuando las responsabilidades de cuidados no se reparten de forma justa y cuando no se ve a quienes cargan con este peso, incluso las intervenciones emprendidas con intenciones feministas pueden producir nuevas desigualdades en su interior.

3. Romper las cadenas de cuidados en la sombra: hacer de los cuidados parte del diseño

No es posible romper las cadenas de cuidados en la sombra si se considera el problema como un asunto individual que puede resolverse simplemente con que las personas trabajadoras descansen fuera del horario laboral o se recuperen por sus propios medios. Los cuidados no son un ámbito de sacrificio que las personas trabajadoras humanitarias deban asumir solas; son el costo operativo más fundamental que permite que un proyecto cobre vida. Para romper esta cadena, situar los cuidados en el centro del diseño, de los presupuestos y de las políticas institucionales —en lugar de tratarlos como un asunto personal— prepara un terreno más sano para todas las partes interesadas.

Para construir esta transformación estructural pueden darse los siguientes pasos concretos:

  1. Presupuestar y visibilizar los cuidados: Para leer de forma más realista los costos humanos de los proyectos, podemos hacer que las necesidades de cuidados formen parte del presupuesto en lugar de suponer que son invisibles. Incluir en los presupuestos de los proyectos partidas como el cuidado infantil, el cuidado de personas mayores, el alojamiento para mascotas o los servicios de apoyo doméstico como “gastos elegibles” brinda respaldo financiero para cubrir el vacío que deja la persona que trabaja sobre el terreno y aligera la carga en la cadena de cuidados en la sombra.
  2. Calendarios flexibles y previsibles que gestionen la incertidumbre: Reconocer la “fatiga de estar en espera” que genera la imposibilidad de planificar en zonas de desastre y de crisis puede llevar los procesos a un ritmo más humano. Incluir asignaciones de apoyo para los cuidados en el diseño de los fondos, a fin de reducir la carga de la incertidumbre, ayuda al equipo a mantener su organización doméstica.
  3. Institucionalizar mecanismos de recuperación activa: Podemos ver la recuperación no como una licencia pasiva que se concede al volver del terreno, sino como un proceso activo que mejora la calidad del proyecto. Definir como un derecho profesional las sesiones de reflexión integradas en los calendarios de los proyectos, el apoyo regular de supervisión y los espacios de cuidados colectivos para prevenir el trauma secundario crea una cultura de trabajo sostenible.
  4. Alianza estratégica de las entidades donantes: El papel de las organizaciones financiadoras no se limita a determinar el monto de la subvención. Pueden fortalecer el ámbito civil asumiendo un papel de construcción de sistemas en tres áreas:Partidas presupuestarias flexibles: Definir y fomentar de forma explícita los gastos de cuidados (cuidado de niñas, niños y personas mayores, apoyo psicosocial, transporte) como costos elegibles.Inversiones en bienestar integral: Prevenir el agotamiento incluyendo en el presupuesto supervisión, terapia y espacios de cuidados colectivos para los equipos financiados.Desarrollo de capacidades basado en los cuidados: Transformar el ecosistema financiando formaciones que fortalezcan las capacidades de las instituciones en recursos humanos, resolución de conflictos y liderazgo basado en los cuidados.

Cuando pasamos de organizar los cuidados en un ciclo de deuda a distribuirlos de manera justa, se hace posible que la sanación social sea sostenible. A medida que se alcanza la justicia de los cuidados, en lugar de abrir nuevas brechas en otro lugar mientras curamos una herida en uno, podemos fortalecer una red de solidaridad en la que sanamos juntas y juntos.

Referencias

  • Arlie Russell Hochschild (2000). Global Care Chains and Emotional Surplus Value. Uno de los primeros textos en introducir el concepto de cadenas globales de cuidados. Imprescindible para entender cómo se desplazan los cuidados.
  • Rhacel Salazar Parreñas (2001). Servants of Globalization: Women, Migration and Domestic Work.

Ver el original en ihtimam.substack.com